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6 secretos que guardamos todos los hombres. ¡Te sorprenderás!

Solemos tomar la salida habitualmente fácil si nos sorprenden con un inesperado cuestionamiento a nuestras cavilaciones durante el día, y la verdad, es que muchos, junto con este redactor, se sienten culpables luego de haber tomado conciencia de haber pasado una buena oportunidad de discutir algo que teníamos rondando en la cabeza. Pero acá, te contaremos justamente sobre esos temas. Unos que nos suelen preocupar, otros de lo que no nos gusta hablar tanto, muchas veces por vergüenza o para evitar esas sensaciones de debilidad. Ahora, sin necesidad de extender más esta introducción, te mostramos los seis secretos que solemos guardarnos.

1. La inevitable tragedia de la mortalidad

Mientras duran nuestros veintes, la vida la solemos llevar con una relativa facilidad, muchas veces sin presiones y con una expectativa de aún estar comenzando nuestro recorrido. El problema nos suele llegar cuando pasamos a la siguiente década, cuando es necesario un mayor mantenimiento, uno que necesita mayor conciencia y decisión, para poder sentirnos a gusto.

La calorías de la comida chatarra se tornan más difícil de quitar que con un simple fin de semana de deporte, una dieta saludable se vuelve más prioritaria para poder evitar posibles apariciones de enfermedades, las consecuencias de las salidas con amigos nos atacan implacablemente al día siguiente, el cabello se nos cae, nuestra circunferencia abdominal busca expandirse sin consulta alguna, entre muchas, muchas otras cosas.

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Foto: Suurmond Photography

Como respuesta a este golpe inesperado por nuestra propia mortalidad, optamos por medidas un tanto excéntricas para volver a sentirnos jóvenes desde vestir ropa más “juvenil” o realizar viajes de aventura hasta los extremos de cargarnos compras carísimas a las tarjetas con la idea de retornar 10 años en el tiempo.

2. El Síndrome del Impostor suele perseguirnos

Vas por la vida con una buena idea a donde deseas llegar profesionalmente. En el camino, uno suele realizar sacrificios que esperas se vean recompensados en el mediano y largo plazo. Acabas la carrera, te gradúas, sacas la licenciatura para ir por el posgrado con todas las ganas del mundo, pero en eso, en el ápice de ese proyecto de vida, nos embiste el Síndrome del Impostor.

De repente, nos cuestionamos de forma irracional sobre si merecemos el haber llegado hasta donde estamos, si tal vez no le quitamos el puesto a alguien que lo merecía más o si pronto llegará el día en que nuestros colegas y el jefe se enteran que no poseemos tal habilidad como lo contamos en nuestro CV. En eso suele resumirse, en pocas líneas, este síndrome con el que varios de nosotros solemos convivir y ver como sobreponernos semana a semana.

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Foto: Ronald Barrós Fotografía

3. El tema con los compromisos

Los compromisos muchas veces necesitan de un gran trabajo para ser llevados adelante sin el mayor de los contratiempos. Tal vez, aunque más que eso, suele ser uno de los puntos débiles que solemos tener. Frente a la posibilidad de planear de manera detallada una salida, la continua preocupación por el otro, esa constante negociación entre dos necesaria durante el transcurso de una relación larga y duradera.

A la mayoría resulta más sencillo optar por el camino donde todo esto se ve reducido a lo más mínimo donde las llamadas no son constantes, y el quedar para una salida de cuando en cuando suele ser más que suficiente. Y, por su puesto, teniendo en cuenta que ambas partes se encuentran de acuerdo en todo esto. Por otro lado, y es que cuando llega, y muchas veces sin habernos tomado el tiempo de ocuparnos de los preparativos necesarios, todo esto da un giro rotundo.

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Foto: Gary Manrique – Fotografía

4. El problema de la masculinidad hegemónica

Ser de una manera determinada y cumplir los roles de género tradicionales impuestos por una sociedad, forma parte de ese paquete de nuestras preocupaciones, si bien dentro del movimiento que se ocupa de acabar con todo esto, más bien ocupamos un lugar de acompañamiento y cuestionamiento constante, existe un pequeño recóndito de acción que podemos tomar. Este viene a ser el de hacer muchas de esas cosas que no nos suelen estar asignadas, pero del que no debemos evadir responsabilidad, aunque no deje de acecharnos ese pensamiento, incuestionablemente obtuso, del qué dirán.

Así, ocuparnos de los deberes del hogar, ayudar con las tareas y disfrutar a nuestros hijos el mayor tiempo posible, expresar mejor nuestros sentimientos con nuestros seres queridos, abrazar la capacidad de ternura y sensibilidad de la que somos capaces, y apoyar causas a favor de hombres en condiciones vulnerables, deben ser nuestras prioridades para dar nuestro grano de arena para dar por terminado este problema que nos afecta tanto a todos.

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Foto: Clarooscuro

5. Nuestra fijación con la literalidad

Si bien, con unas cuantas lecturas bien llevadas, podemos hacer uso sin problemas de las delicias de la ironía y el sarcasmo en nuestras conversaciones diarias, hay algo que nos cuesta enormemente y es el tratar de captar todo el subtexto cuando se nos comenta de algo. Se nos escapa de una forma tan descarada que hasta tenemos que ir a preguntar nuevamente o retomarlo cuando se nos salta una duda. Las indicaciones cortas, claras y directas las realizamos con los ojos vendados y con la coordinación de un malabarista moscovita. A las pequeñas insinuaciones o sugerencias para finalizar algo, lo llevamos con la delicadeza de un pez encima del asfalto. Nos va muy, muy mal y lo reconocemos. Felizmente poco a poco le vamos agarrando el truco.

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Foto: Clarooscuro

6. Estamos igual de entusiasmados con nuestra boda

Puede que nos llevemos fatal con los detalles, nos estrese la infinidad de opciones a nuestro alcance, busquemos balancear los presupuestos para cada cosa que se necesite, nos hagamos bolas con los itinerarios, y nuestra idea de ir por un traje perfecto sea el de un asunto de a lo mucho una media hora. Pero, la verdad, es que estamos igual de entusiasmados con el día de nuestra boda.

Deseamos, igual que ustedes, que este sea un día perfecto que buscamos recordar para toda la vida. También nos da nervios y, más veces que no, lo manejamos con bromas entre amigos pero, si por ahí nos pescan solos, verán que también se nos nota. Finalmente, y hay que decirlo, para todos nosotros iniciar una vida entera junto con la persona que más amas en todo el mundo, nos llena de una enorme felicidad.

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Foto: Carlos Kormendy

Estos han sido 6 de los secretos que solemos guardarnos. Estamos seguros que varios ya los habrás tenido en mente, y este post te ha servido para confirmar esas sospechas iniciales. Y si por ahí, alguno te agarro desprevenida por ser algo con que no contabas, el haberlo aprendido espero que te sirva y ayude a construir una mejor relación con los hombres que forman parte de tu vida.

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