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¿Cómo llegar a esos “puntos medios” en un problema de pareja?¿Cómo llegar a esos “puntos medios” en un problema de pareja?

¿Cómo llegar a esos “puntos medios” en un problema de pareja?

Uno de los motivos de consulta más frecuentes en las sesiones de pareja, suelen ser los desacuerdos y discusiones producto de siempre querer tener la razón. ¿Cómo llegar a esos puntos medios? Te contamos

¿Cómo llegar a esos “puntos medios” en un problema de pareja?
Créditos: Universal Producciones
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Estar en una relación de pareja implica un gran reto, en cuanto son personas diferentes, que vienen de entornos distintos y con personalidades singulares. En tal sentido, uno de los motivos de consulta más frecuentes en las sesiones de pareja, suelen ser los desacuerdos, desencuentros y discusiones producto de una situación muy común: querer tener la razón.

Y aquí comienza la paradoja: ¿realmente existirá la razón, como tal? O mejor sería pensar que existen razones válidas para cada miembro de la pareja, dependiendo de su historia, su trayectoria, su mirada del mundo, su personalidad, y un largo etcétera. Si lo pensamos bien, es más probable que la segunda propuesta, genere menos discusiones que la primera.

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Créditos: Andrés Torres Photographer

En tal sentido, un aspecto muy relevante para trabajar estando en una relación de pareja es: aprender a escuchar para comprender, integrar y empatizar; en lugar de solo escuchar para responder o devolver algo. Si yo escucho las demandas de mi pareja, les presto atención, las vinculo con su historia, me pregunto de dónde vendrá esa demanda, cuál es el lado suyo que está impulsando esa exigencia…. Es más probable que mi respuesta esté orientada a entender, en lugar de solo buscar tener la razón.

Pero hay que ser claros: esto no es fácil. Requiere de mucha comunicación y entendimiento, requiere de un trabajo en equipo en el que respetamos la individualidad y singularidad del otro. Un constante ejercicio de escucha y conexión interpersonal que promueva un espacio de empatía, y no un campo de batalla.

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Lo que usualmente sucede en las relaciones de pareja, es que -al no tener muy ‘entrenado’ cómo formar este espacio de empatía- entran a esa lucha de poderes, en donde la pelea la ‘gana’ quien tiene la razón, pero a un costo muy alto: el de la paz.

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Créditos: PassionLove Films Fotografia y Cinematografia de Bodas

¿Cuántas veces hemos postergado la paz por una batalla que -en la mejor fantasía de alguien- acaba con un ‘sí, de acuerdo, tenías razón’? Me parece justo pensar en esto, detenernos un segundo a reflexionar, pues es posible que estemos acostumbrados a ‘estar’ en ese círculo vicioso de querer tener la razón, postergando la paz, la calma o la posibilidad de escuchar. Además de eso, los invitaría a cuestionar un poco más acerca de ese deseo de tener la razón, ¿de dónde vendrá? ¿por qué es un deseo tan fuerte que me dificulta las relaciones con los demás? ¿Cuál es el lado de mi historia que necesita imperiosamente tener la razón? Hacernos estas preguntas, puede devolvernos la responsabilidad de revisar nuestra historia y entender qué hay de nosotros que pueda estar dificultando las relaciones que establecemos con el otro, o más propiamente, con la pareja.

Ahora, una vez que hemos hecho este recorrido por nuestra propia historia y hemos identificado nuestros propios patrones e impulsos, es válido tener un espacio para trabajarlo y revisarlo con un otro, que nos ayude a vernos desde otras perspectivas, el cual puede ser un terapeuta por ejemplo, o también la pareja. En un vínculo cercano y sensible, el otro puede ayudarnos a vernos de muchas maneras, puede ponernos perspectiva, puede ampliarnos la mirada de algo, y puede incluso ayudarnos a reparar.

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Créditos: Alexei Fotógrafos

Para llegar a esto, es importante tener una actitud humilde y sensible, tanto para mirar al otro como para recibir la mirada que proviene del otro. No es sencillo, pero tampoco imposible. Se trata de ir poco a poco, de ir primero dándome cuenta yo mismo/a de mi propia trayectoria, para luego ir acercándome al otro/a e ir compartiendo mis angustias, mis pesares, mis necesidades y deseos. Podemos pensarlo como un entrenamiento, recordando que el vínculo nunca está dado por sentado, sino que se construye todo el tiempo, día por día.

Entonces, más que puntos medios, yo propondría hacer este recorrido emocional por la historia individual primero, luego la historia de la pareja, y finalmente buscar un acercamiento sensible, humilde y muy respetuoso. De manera que podamos construir un espacio de escucha, en donde ambas opiniones y posiciones tengan un lugar, se desplieguen y así se tomen decisiones.

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