Diferencias interpersonales: objetivos, intereses y cómo afrontarlas en tu relación de pareja

Diferencias interpersonales: objetivos, intereses y cómo afrontarlas en tu relación de pareja

Las diferencias con las personas, y más con nuestras parejas siempre será un tema de tratar con delicadeza, si lo que buscamos es armonía en nuestro entorno. Aquí te contamos cómo afrontar esas diferencias y buscar la felicidad.

Diferencias interpersonales: objetivos, intereses y cómo afrontarlas en tu relación de pareja
Créditos: Josué Bonilla Photographer
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Las diferencias interpersonales son una de las razones principales por las cuales las parejas vienen en búsqueda de ayuda. Percibir que son distintos, que a veces no tienen los mismos hábitos, costumbres, intereses, que piensan y sienten las cosas de manera particular, lamentablemente ha sido asociado a algo negativo en sí mismo, llegando incluso a ser una las primeras causales de divorcio: diferencia de caracteres.

No obstante, hagámonos la siguiente pregunta: ¿qué probabilidad hay de que dos personas que crecieron en familias distintas, en un entorno con sus propias características, con dinámicas tan particulares, con estilos parentales diferenciados, sean iguales y engranen a la perfección? Y creo que la respuesta es una rotunda: probabilidad casi nula. Pensemos en integrantes de la misma familia, y la respuesta sigue siendo la misma.

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Créditos: Shutterstock

Que dos personas se amen y quieran estar juntos, no hará que en automático alineen sus hábitos, objetivos e intereses, y uso la palabra alineen porque ni con mucho esfuerzo, una pareja logrará querer, sentir, pensar y hacer lo mismo con exactitud.

Entonces, ¿qué hacer para alinear? Pues el primer paso tendría que ser ACEPTAR LA DIFERENCIA, y ello significaría que las personas podrían disminuir la idealización y fantasía de que sólo si se calza a la perfección con el otro, entonces la relación funcionará, idea que muchas veces se ha interiorizado sin ningún filtro en la mente y que guía el comportamiento con la pareja y entender que diferente no significa necesariamente opuesto, sino que puede llegar a ser complementario y esta complementariedad es el núcleo de una visión en equipo que sostiene y mantiene una adecuada relación de pareja.

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Créditos: Capturing Dreams

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Para poder aceptar esta diferencia un gran ejercicio es que las dos personas elijan un día en particular de sus días y pongan con claridad sobre el tapete, estas diferentes formas de ser y ver la vida y con actitud de apertura señalar los pros y los contras. Por ejemplo: una relación donde una de las partes es una persona muy creativa y la otra alguien más ejecutiva, para que funcione, no tendrían que dejar de ser lo que son, sino entenderlo como parte de su personalidad, pero que en ocasiones podría ser necesaria la otra mirada.

Así la persona creativa, podría ser dispersa y su pareja más ejecutiva podría ser el cable a tierra que ayude a concretar lo que se proponen sin tanta dispersión. Y a la inversa, alguien más ejecutivo, tal vez se exceda en ver que resulte y se ponga en práctica una propuesta, perdiendo la creación de nuevas alternativas, por lo que su pareja creativa, nutriría de esa característica y juntos como equipo, complementándose podrían llegar a lo que ambos desean.

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Créditos: ELI & ALEJO Photo + Film

¿Cuándo estas diferencias si son un problema? La mayoría de las veces el problema se activa más por la poca disposición de acoplarse y tratar de acercarse al punto de vista del otro, que por la diferencia per se. Y es cuando se revelan algunas conductas que pueden destruir una relación de pareja. Pero, qué razón habría para que dos personas que en teoría quieren estar juntas, se nieguen a acomodarse o ceder para que la relación funcione.

Y es que, según la historia de vida de cada uno, a veces hacerlo en lugar de considerarse como una estrategia de crecimiento y madurez, por experiencias previas desde etapas tempranas, es percibido como sumisión, incluso como pérdida de su identidad y la verdad es que a nadie le agrada perder su identidad y aunque exista bastante amor, se despierta un rechazo permanente y constante ante esta necesidad que tiene la relación como tal, de ceder y acoplarse para que pueda funcionar. No dejes de leer cómo construir una relación de pareja sólida.

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Créditos: Motta Photographer

Esta negación, va a generar que las personas se esfuercen y trabajen por sus propios objetivos e intereses y traten de hacerlos prevalecer por encima del otro, dando inicio a una guerra de nunca acabar. Para que esto no ocurra, una gran herramienta es tratar en principio de cuestionar lo que significa acoplarse en la relación y para ello preguntas como: ¿por qué me siento así cuando tengo que ceder? ¿qué genera en mi la idea de ser un equipo donde nadie tiene la razón? ¿me es fácil aceptar al otro? ¿a qué le tengo miedo?, son de gran utilidad. Habiendo identificado el propio significado, el siguiente paso es REPLANTEARLO: alinearse no es perder identidad, no es someterse, es definir juntos hacia dónde se dirigen, qué es lo más importante, y en qué van a usar sus energías, aunque la forma de hacerlo no sea exactamente igual.